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jueves, 17 de octubre de 2013

Hydrangea quercifolia




Existen diversos arboles y arbustos cuya  coloración otoñal es notoria. No hay libro o articulo de revista que no los mencione. En el jardín Menecha ha encontrado su lugar un arbusto de tamaño mediano que pocas veces, a mi parecer, es citado por su espectacular follaje de otoño, siendo mas conocido por sus flores en racimos, también esplendidas.
Las hojas lobuladas de la Hydrangea quercifolia, llamada también hortensia de hojas de roble, adquieren ya en esa época unos tonos otoñales de fuertes contrastes, rojo brillante, purpura, amarillo y verde. Es una de las primeras quizás en anunciar la llegada del otoño.
Su cultivo es extremadamente fácil y apenas requiere poda.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Por un haz de luz


Ese año, en el mes de Febrero cambié los Aster de sitio porque me parecía que estaban en una zona del jardín con muy poco sol.
El verano trascurrió caluroso y seco y los Aster en su nuevo emplazamiento no se desarrollaron muy a gusto, manifestándose un ataque de hongos que afeó bastante su follaje. A esto hay que añadir que no me molesté en pinzarlos, una operación imprescindible para compactar su crecimiento.
Me resignaba a ver unos Aster enfermizos y desgarbados, cuando hace un par de días, después de la primera lluvia abundante en varios meses, y a través de los rayos del sol que baja al horizonte los vi con esa luz.
Y ahora creo que quizás merezca la pena darles otra oportunidad para el año que viene.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Bulbosa de Septiembre


La primera vez que vi estas vistosas flores sobre pedúnculos desprovistos de hojas me impresionaron bastante. No estaban en un vivero sino en “tierra de nadie”. Tenían toda la pinta de ser la típica planta de jardín naturalizada y caída en desuso. Una planta de jardín de la abuela, quizás. Desconocía por completo su nombre, cuando hojeando un viejo libro de flores de jardín leí la ficha de algo parecido denominado Nerine, o también podría ser Amaryllis belladonna.
Llame como se llame desde hace ya unos años ocupan un pequeño lugar en el Jardin Menecha al pie del manzano. Florecen puntualmente en el mes de Septiembre surgiendo como de la nada. Mas tarde aparecen las fuertes hojas acintadas, que crecen durante el invierno y la primavera y luego, en verano, se marchitan.
En una época en la que se presiente ya la llegada del otoño en el jardín, esa bulbosa puede ofrecernos una nota de color potente y elegante que durante unas semanas actúa como un original punto de fuerza.



miércoles, 18 de septiembre de 2013

Asalto a los pexegos

En septiembre, todos los años,  acontece uno de los eventos mas gustosos del jardín Menecha: la maduración de los pexegos, los frutos del pexegueiro. Nunca he contrastado esta información pero creo que el pexegueiro es una variedad de melocotonero autóctono de Galicia. Tiene una excelente capacidad de autosembrarse ya que si tenéis uno aparecerán a su alrededor todos los años pequeños pexegueiros que se pueden fácilmente trasplantar al lugar adecuado. Es un frutal de crecimiento rápido, de fructificación precoz (produce frutos a los tres-cuatro años de su germinación). Increíblemente generoso en cantidad de frutos. Lamentablemente es una planta de vida corta y no es infrecuente ver pexegueiros medio secos en las fincas de Galicia. A no ser que se le practique una poda adecuada que permite rejuvenecerlo y prolongar su vida productiva. El pexegueiro de la foto tiene alrededor de 10 años, llevo 5 años podándolo y su aspecto actual es excelente. La producción de ese año ha sido especialmente buena en cantidad y calidad de los frutos. Un autentico manjar. 

… Y que gran emoción es recoger frutos de un árbol en vez que de las estanterías del supermercado.


jueves, 29 de agosto de 2013

Eupatorium cannabinum

Últimamente, he tenido poco tiempo para escribir en el blog, pero antes de que se le acabe la floración quiero hablaros de una planta herbácea que, durante estos últimos años, se ha ganado un puesto entre mis preferidas. 



Es el Eupatorium cannabinum. Especie silvestre en Galicia que se describe como planta típica de zonas húmedas. En el paisaje está frecuentemente asociada a ejemplares de sauces, pero os puedo asegurar que no hace falta que el suelo esté encharcado para que prospere (por lo menos en Galicia). En el jardín Menecha ha formado matas de tamaño considerable en zonas “normales” desde el punto de vista hídrico.




Sus inflorescencias de color rosa aparecen en pleno verano y pueden durar hasta principio de otoño. Pero su principal virtud está en la capacidad de atraer a las mariposas. Es un verdadero imán. Puede haber, todas a la vez, una decena de mariposas de diferentes especies en una sola planta. Incluso de noche no para la actividad de las mariposas libando de sus pequeñas flores. Todo un espectáculo.



lunes, 22 de julio de 2013

Una maravillosa desconocida

La vi por primera vez en las paredes húmedas de los edificios pétreos de Santiago. Se llama Trachelium caeruleum y es una de estas plantas que desafían las leyes del crecimiento, capaces de prosperar allí donde parece que no puede crecer nada. Sorprende por su exuberancia y por el delicado color de sus flores.

Hace años cogí unas semillas para tenerla en mi jardín. Creo que no ha sido mala elección.
La veis en estas imágenes donde con sus cabezuelas contribuye magníficamente a los tonos lila, rosa y azul de la composición. Evidentemente no soy el unico en apreciarlas porque también las mariposas se sienten muy atraídas por ellas.





Como amante de las paredes se ha buscado también un sitio a lado de la compostera.

martes, 16 de julio de 2013

El color de verano (primera parte)

Con el calor llega también el color. Las herbáceas perennes y los arbustos de flor se muestran en todo su esplendor. Mientras el césped amarillea, los macizos se pintan de color y bajo el radiante sol de verano, el jardín se convierte en una acuarela que desprende alegría.
Las Liatris blancas entre las Stipas doradas dan vida a una escena brillante.




Durante todo el día unas cuantas abejas están golosamente libando sobre ellas. Si queréis abejas en vuestro jardín la Liatris es vuestra planta.



Detrás del granado empieza la danza del rosa, azul y lila. Una composición de plantas sencillas, austeras y generosas.  





miércoles, 10 de julio de 2013

Un principio de verano tórrido

La verdad no he tenido muchas ganas de sacar fotos. En el jardín lo unico que he podido hacer ha sido estar tumbado a la sombra y tomar bebidas frías.

Esta última semana ha sido calurosísima. Hablando con datos en la mano (datos de meteo Galicia de la estación de Lira): desde el día 4 la temperatura máxima se ha mantenido por encima de los 30 grados con puntas que han superado los 35. Las temperaturas han bajado un poco pero seguirán altas. Ayer la máxima ha sido de 28 y pico. De lluvia, ni hablar. El último día de lluvia ha sido el día 21 del mes pasado. Algo muy raro en Galicia.

Como he comentado varias veces, el Jardín Menecha no dispone de sistema de riego. El riego procede nada más que de las lluvias. Ya en la primavera del año 2011, la mas seca de los últimos 50 años, el jardín había sido sometido a dura prueba. Al final todo había funcionado.

Ahora vivo con atención la reacción de las plantas a ese intenso calor. Cabe destacar que alguna planta típicamente atlántica se ha chamuscado, pero de momento, los efectos del calor no son preocupantes.

Las plantas están floreciendo abundantemente y las fragancias con el calor son más intensas, sobre todo por las noches cuando me gusta tumbarme a oscuras debajo de los frutales, al lado del Trachelospermum. Una autentica gozada. 
  

miércoles, 12 de junio de 2013

La primavera se esfuma

Se nos está acabando la primavera y, hasta ahora, en pocas ocasiones, el jardín y nosotros hemos podido disfrutar del sol. Días grises y mucha lluvia nos han acompañado casi sin interrupción en este año climatológicamente tan inclemente.
Los macizos evolucionan  tímidamente  y apenas se atreven a hacer alarde de color.
En el macizo de las Lavandas, las kniphofias están dando lo que pueden. Son cuatro plantas y tres de ellas están floreciendo. No está mal, si se considera que las he obtenido este año por división de dos plantas en mal estado. Desde un punto de vista estético crean cierto efecto de énfasis, con sus espigas de colores tan vivaces, que no me disgusta. Casi seguramente las mantendré para el próximo año.



Pero del macizo me está agradando mucho este detalle: los Carex componen un fondo perfecto para los tonos fuertes de las Achilleas y de las Lavandas.

Hay una bonita perspectiva que atraviesa el macizo de las lavandas y kniphofias, salta la zona de grava y llega  hasta el pequeño macizo del Aeonium, apoyándose finalmente sobre la pared de piedra. La mirada se mueve rítmicamente del amarillo de las kniphofias al de los Iris y al de las Coreopsis.



Nos cambiamos de zona, vamos al macizo de las Stipas. Son ellas de momento las protagonistas absolutas con su maravilloso follaje pajizo bronceado. De momento solo las florecillas de las Rutas le hacen de contrapunto.


Confiaba con que las dos grandes matas de Liatris blanca se hicieran ver en el fondo del macizo, pero estos últimos días han sido más propios del otoño que de la primavera. Las espigas incipientes han frenado su ímpetu esperando días mejores. No querrán faltar a la cita con las abejas ya que a las abejas tampoco les gusta mucho pasear con lluvia.
Para los tintes fuerte de Crocosmias y Solidagos habrá que esperar hasta el pleno verano, que parece estar a años luces de esta primavera. La vivacidad de sus grandes masas de flores quedaría apagada bajo estos cielos plúmbeos.

.... (continua)

lunes, 3 de junio de 2013

Una imagen

La naturaleza, se sabe, es cíclica y cambiante.
Las formas, los colores y los tonos cambian no solo de una estación a otra, sino también en el transcurso de semanas. La floración de una sola especie puede marcar el aspecto de un conjunto en una determinada época del año. En algunos casos, cuando coinciden varios elementos, los jardines, al igual que los paisajes que nos rodean, dejan estampas que se imponen con hermosura ante nuestros ojos.
Aunque no me guste hablar de foto del mes, me gustaría dedicar esta entrada a la imagen que para mí mejor refleja el semblante que el jardín Menecha ha mostrado durante estas últimas 5-6 semanas.


Euphorbias, Acantos, Digitalis y Weigelia, la lluvia y el cielo gris, los brotes tiernos, el aire fresco y cargado de humedad han dado lugar a esa composición que ha sido un deleite para el jardinero durante más de un mes y que poco a poco está perdiendo fuerza, se está esfumando, desvaneciendo. Cederá el paso a otros tonos y texturas más veraniegos. Quizás se recomponga de aquí a un año, pero nunca volverá exactamente igual.
El jardín, se sabe, no se detiene, sino que fluye incesantemente.

jueves, 30 de mayo de 2013

Adorable Capuchina

Pocas plantas son tan sencillas y elegantes al mismo tiempo como la Capuchina: hojas de peculiar forma redondeada, llamativas flores naranja de tonos cálidos y, lo que más me gusta de ella, la forma agraciada que adquiere al colgar.



En el jardín Menecha aparece puntualmente todos los años, siempre en el mismo sitio. Nunca se ha pasado de tamaño. Solo se sembró una vez hace años y ella, sin pedir nada, antes de desaparecer deja la semilla que le asegura la continuidad.
Varias veces he resistido a la tentación de sembrarla en otras partes del jardín quizás porque no le encuentro un lugar más perfecto de lo que ya ocupa, quizá porque es una de aquellas plantas que no pide repetición.
Muy recomendable para jardineros negligentes: cuantos menos cuidados, más bella.
Además es planta culinaria y medicinal.


jueves, 23 de junio de 2011

Año 2010


Si el 2008 fue el año de la expectación y el 2009 el de la sorpresa, el 2010 fue un año de maravillas. Las plantas, después de un invierno extraordinariamente frio, respondieron a la llegada de la primavera con júbilo, frescor y discreción. El verano se presentó rebosante de colores intensos y explosivos, que rozaron el pictórico. El otoño: ordenado y pausado.
En cuestión de tres años disponíamos ya de un jardín que aunque no fuese maduro (¡que decir de los pequeños frutales!) nos estaba regalando grandes emociones. La Naturaleza requiere su tiempo pero es muy agradecida.