Mostrando entradas con la etiqueta diseño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diseño. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de septiembre de 2013

¿Jardines con pocas o con muchas especies?

Hay varios aspectos que definen la tipología de jardín, pero hay un parámetro que imprime al jardín un carácter especial: la variedad botánica, es decir la diversidad de especies que podemos encontrar en el jardín. 

 ¿Qué nos gusta más? Un jardín con muchas plantas diferentes o por lo contrario un jardín con pocas especies. 

Es probable que la mayoría de los aficionados tenga preferencia por el primer tipo de jardín. En general nos gustan las plantas y cuanta más diversidad mejor. Por experiencia puedo decir que a poca gente le gusta tener un jardín con solamente tres o cuatro especies. Sin embargo hoy en día la tendencia de la gran mayoría de los diseñadores es usar un reducido número de especies. Esa elección tiene su razón de ser: un contado número de especies asegura una mayor homogeneidad de la composición paisajística y un más fácil mantenimiento, adecuado a las exigencias de la sociedad actual. 

Como diseñador, cuando tengo que crear un jardín estoy siempre ante un dilema: por un lado me gusta introducir mucha variedad, por otro soy consciente de que la variedad puede ser motivo de heterogeneidad y además exigir un trabajo de mantenimiento más complejo. 

Cuando planifiqué el Jardín Menecha mi suegro me dijo: quiero manzanas, peras, mandarinas, albaricoques, etc., etc. todo tipo de fruta. Mi suegra me dijo: quiero flores todo el año. Esto es lo normal. La gente ve la finca como una especie de contenedor en el cual meter todo lo que quepa. Me la tuve que ingeniar para incluir más de un centenar de especies en pocos metros cuadrados. Así que el Jardin Menecha presenta un aspecto algo heterogéneo. No obstante no llega en ningún momento a ser caótico. 

Por lo tanto creo que, crear jardines bonitos con muchas especies es posible, pero hay que poner especial atención en la jerarquía que se establece entre las plantas de la composición, en el equilibrio de formas y volúmenes, en las combinaciones cromáticas y en la sincronización de las floraciones. 

martes, 20 de agosto de 2013

Dibujar el jardín: realidad o ficción

Cuando empecé a diseñar jardines, el plano era el punto de partida de cualquier diseño. No hay libro de jardinería que no te diga “Diseña el plano de tu jardín”. Todavía conservo los primeros planos hechos con esmero, con las plantas dibujadas, los circulitos, las estrellitas, los colores, etc. Con los años las cosas fueron cambiando porque me di cuenta que en el plano se presentía muy poco de lo que después era el jardín que el plano representaba.

Me tomé un tiempo para reflexionar sobre ese asunto para comprender el motivo o los motivos de esa discrepancia. Y las conclusiones fueron las siguientes:

1. El plano representa el jardín de una forma muy limitada porque el jardín, a diferencia de una casa o cualquier otro objeto estático, es algo vivo y cambiante;

2. En el plano se suelen introducir demasiados elementos que embellecen la representación gráfica, pero distraen de los factores esenciales de la planificación;

3. Los planos, en los casos más extremos, pasan de ser una herramienta a ser la finalidad. Se puede dar la circunstancia de que se valore más el plano que el jardín que el mismo representa.

Los planos, además, son representaciones gráficas bidimensionales. Consecuentemente, no permiten visualizar los volúmenes. Para eso se recurre a las perspectivas o a los modernos programas de diseño tridimensional.

Pero eso no lo es todo porque en el diseño de jardín hay por lo menos otros dos factores que complican las cosas:

- el crecimiento de las plantas, lo que podríamos considerar como la cuarta dimensión;

- la estacionalidad del mundo vegetal, es decir el aspecto del las plantas varía con el paso de las estaciones.

Por lo tanto el diseñador riguroso deberá especificar en su dibujo la edad del jardín y la estación del año.
Aun así, las variables de la evolución de un jardín son tan numerosas (¿que decir por ejemplo del factor mantenimiento?) que difícilmente un dibujo se correspondería a la realidad del jardín.

miércoles, 19 de junio de 2013

Los errores más comunes

Tengo que ser sincero: rara vez veo jardines que me sorprendan por la armonía del conjunto. Cuando compramos una casa con finca, los espacios exteriores suelen presentarse como una extensión abierta sin nada, a diferencia de los interiores que nos vienen ya estructurados y organizados. Lo normal es que no nos preocupemos de distribuir el espacio, sino solo de sembrar césped y de plantar algún arbusto. Imaginaros una casa sin paredes donde pondríamos unos muebles aquí y allí sin criterio aparente (no estoy hablando del open concept). Y entonces no es de extrañar que la gran mayoría de los jardines particulares no tenga ni pie ni cabeza (perdonad la crudeza de esa afirmación).
Se puede objetar afirmando que no todos somos expertos jardineros, ni tampoco tenemos porque contratar a un paisajista, pero, estoy convencido de que, con un poco mas de cuidado, podemos hacer que nuestros jardines sean mas agradables y disfrutables. No voy a tratar aquí de los fundamentos del diseño de jardín, que podéis encontrar bien explicados en cualquier libro de diseño, pero os voy a decir cuales, desde mi punto de vista, son los errores más comunes que se cometen en el jardín (no es raro el caso en que concurran todos en el mismo jardín):
1.      Hacemos de nuestro jardín una colección de plantas. Lo que suele ocurrir es que año tras año compremos las plantas que mas nos gustan para plantarlas en nuestro jardín allí donde hay espacio. Nuestro jardín se convierte con los años en un revoltijo de arbustos donde lo unico que destaca son conflictos y estridencias.
2.     No pensamos en el tamaño que las plantas alcanzan a madurez. No me canso de decirlo: las plantas en vivero tienen un tamaño que muchas veces no es ni el 10% de lo que será. Un arbusto alto 30-40 cm en vivero a los 5-6 años puede medir tranquilamente 3 m y ocupar una superficie y un volumen 10 veces mayor. Por no hablar de los arboles, por ejemplo arboles frutales. He visto manzanos plantados a menos de 2 m de distancia. Esa falta de previsión nos obliga a recortes drásticos o incluso a tener que eliminar plantas de nuestro jardín porque “había crecido demasiado”. Una pena, porque los años perdidos en un jardín no se recuperan.
3.     No tenemos en cuenta los requerimientos de las plantas. Volvemos un poco al primer punto porque es consecuencia de que, en la compra de plantas, solo nos guiamos por lo que nos gusta. Entonces es común colocar plantas de sol a la sombra y plantas de sombra a pleno sol. A la hora de escoger plantas nos fijamos aun menos en el tipo de suelo (arenoso, arcilloso, etc.) de nuestra parcela; algunas veces no hay ni siquiera la suficiente profundidad de suelo.
4.     Tendemos a marcar el perímetro de la finca con setos rígidos. Esa práctica crea en la mayoría de los casos un efecto verdaderamente desagradable, aun más cuando el jardín por su tipología debe de ser integrado en el entorno (por ejemplo un jardín de campo).
5.     Hacemos un uso casi exclusivo de plantas anuales. Creo que la planta anual o de temporada es la que mas se vende en los viveros. Es verdad, son bonitas, están en flor, son llamativas, pero, haciendo un paralelismo: una casa no se amuebla con una bonita lámpara. Las plantas anuales pueden servir para complementar, pero no hacen el jardín.
6.     Pretendemos resultados rápidos. Quizás ese asunto se merezca un post a parte. Nos hemos acostumbrado a tenerlo todo listo desde el primer momento, a comprar productos instantáneos, llaves en mano. En cambio los jardines, por su naturaleza, tardan en dar resultados porque llevan intrínseco el factor crecimiento. De allí la tendencia de convertir el jardín en un Belén para compensar las faltas del principio. Yo recomiendo paciencia y discreción. En estos casos las semillas de anuales pueden ser muy útiles.